El dictador de la ‘democracia’ se siente imbatible

Vivimos una desgracia permanente; son muchos los que, sin conocer el fervor y sentir del pueblo español en los años 50, 60 y 70, se desligan de la herencia de nuestra Patria tildando de dura dictadura un régimen que creó una clase media y revivió una potencia que no para de desmembrarse desde el inicio de la era constitucional.

¿De verdad tenemos al Presidente que queremos?

Partiendo de que Pedro Sánchez ni siquiera consiguió ganar las elecciones y, sin vergüenza alguna, mantiene su poder vendiendo nuestra unidad, economía y Patria a independentistas, comunistas y potencias extranjeras, merecería la pena preguntarse si realmente ‘votar’ sirve de algo. Y sí, ¿es acaso su voto una certeza de buen futuro? realmente no; puede que usted, bienvenido lector de Diario Alzamiento, haya votado a lo que piensa que es la mejor opción posible dentro del plano político actual (quizá la «menos mala» dentro de la pobreza intelectual que nos tontea en campaña), pero si la suma de los votos de todos los españoles, olvidándonos de las desigualdades construidas por el valor del voto desequilibrado por la LOREG, significa mantener un sistema oligárquico de corruptelas y bajezas morales, permítame que le diga, su voto vale tanto como un abanico en Groenlandia.

Visto lo visto, ¿alguien piensa que todos los españoles están capacitados para ‘votar’? si es así, más que un derecho parece un castigo: nuestro futuro en manos de una mayoría analfabeta y subvencionada. Pero esto no acaba aquí, los planes del nuevo dictadorzuelo pasan por regularizar millones de inmigrantes y modificar la ley electoral para que puedan votar niños de 16 años, lo que, evidentemente, es comprar sufragio de forma descarada e inmoral.

A Pedro Sánchez no lo quieren ni en su casa

Esta semana conocíamos la encuesta de «Sigma Dos» en la que se observa que, si hoy se celebraran elecciones, la suma de los resultados de Partido Popular y VOX alcanzaría los 200 escaños de 350 posibles, lo que supondría la desaparición de la izquierda más radical y la irrelevancia política de más de una panda infumable e insoportable que hasta ahora forma parte de este gobierno.

Pero si hablamos ya de valoraciones personales, el resultado es más que espantoso: las encuestas sobre líderes políticos sitúan a Sánchez como uno de los personajes más odiados e intragables de la historia «democrática» española. Quizá sea el tipo más odiado del país con muchísima diferencia.

Entonces, ¿Cómo es posible que este sujeto siga gobernando España? la razón principal es evidente: el sistema democrático es un FRACASO, que se basa en el gobierno del partido que más engaña durante la campaña electoral, y que además, en caso de perder se puede juntar con toda la basura política antiespañola a cambio de darles nuestro dinero y dignidad.

Decía un maestro mío que la historia de España la cuentan aquellos que la escriben sin «h», y ciertamente es la mejor forma de entender cómo el supuesto dictador opresivo murió en la cama mientras mantenía el cariño y respeto de la mayor parte de su pueblo, mientras el nuevo caudillo versión AliExpress es incapaz de salir a la calle sin que le lancen una pala y salga corriendo.

Y 18 meses después…

Y a los que les gusta seguir tragando con las mentiras del sistema tengo que darles una fantástica noticia: dentro de año y medio habrá elecciones. Es la oportunidad ideal para que sigan votando, ya que les han dicho que «nos costó mucho conseguir el derecho al voto», y que nuestros abuelos no podían ni dormir por no poder votar, mientras vivían en una insufrible novena potencia mundial y podían comprarse una casa y un coche. ¡Voten!, ¡voten al que mejor les mienta!, yo permaneceré sentado, sin pisar un colegio electoral en mi vida, mirando con aburrida observancia su expresión de descrédito al ver cómo los árabes legalizados, los niños de 16, cuatro charos y un montón de rojeras, separatas y comunistas casposos le vuelven a dar el poder a un Perro corrupto que se ríe del pueblo, se jacta de España y se pitorrea de la poca inteligencia existente en una Patria que decidió suicidarse con la vergonzosa Ley de Reforma Política.

Españoles, ¡disfruten del voto! y, por supuesto ¡disfruten de lo votado! Nos costó mucho conseguirlo.

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